Los modos · Otras escalas · Teoría musical
Si se tocan las teclas blancas empezando por cada una de ellas, salen siete escalas distintas, porque los semitonos caen en otro sitio. Son los modos, que…
Los modos
Si se tocan las teclas blancas empezando por cada una de ellas, salen siete escalas distintas, porque los semitonos caen en otro sitio. Son los modos, que organizaron la música medieval y renacentista, con nombres griegos tomados en la Edad Media. Dos de ellos siguen siendo nuestras escalas: el jónico es la mayor y el eolio, la menor natural.
Se agrupan por su 3ª. Con 3ª mayor están el jónico, el lidio y el mixolidio; con 3ª menor, el dórico, el frigio, el eolio y el locrio. Cada uno se reconoce por la nota que lo separa de la escala mayor o menor más parecida.
De los griegos a la Edad Media
Los nombres son griegos, pero los modos no. Los griegos llamaban dórico o lidio a otras cosas; los teóricos medievales reutilizaron esos nombres para los ocho modos eclesiásticos del canto gregoriano. Heinrich Glarean añadió en 1547 los modos eolio y jónico, que acabarían siendo nuestro menor y nuestro mayor.
Cada modo tenía una nota final, la finalis, en la que acababa la melodía, y una nota de recitación, o tenor. Había modos auténticos, que se extienden por encima de su final, y plagales, que se extienden por debajo. Los modos siguen vivos: el dórico y el mixolidio en la música tradicional irlandesa, el frigio en el flamenco, y todos ellos en Debussy o Bartók.