Inversión y consonancia · Teoría musical
La inversión de los intervalos, los intervalos compuestos, consonancias y disonancias e intervalos enarmónicos.
La inversión
Invertir un intervalo es pasar su nota grave una octava arriba (o la aguda, una octava abajo): Do–Mi se convierte en Mi–Do.
Se cumplen tres reglas. Un intervalo y su inversión suman 9: la 3ª se vuelve 6ª, la 2ª se vuelve 7ª y la 4ª, 5ª. Lo mayor se vuelve menor y lo menor, mayor. Lo aumentado se vuelve disminuido y lo disminuido, aumentado; lo justo sigue siendo justo.
Sirve de atajo: una 6ª o una 7ª se clasifican fácilmente pensando en su inversión, la 3ª o la 2ª.
Para qué sirve
Dos intervalos que se invierten son complementarios: juntos completan una octava. Por eso comparten mucho de su sonido: una 3ª mayor y una 6ª menor tienen las mismas dos notas, en distinto orden. Esta idea explica también los acordes invertidos, que conservan su identidad aunque cambie la nota del bajo.
En el cálculo, ahorra trabajo con los intervalos grandes. Para clasificar Mi–Re, una 7ª, se puede pensar en Re–Mi, una 2ª mayor: su inversión es una 7ª menor.