Las cadencias · Los acordes de la tonalidad · Teoría musical
Una cadencia es el final de una frase o de una sección, y se reconoce por sus dos últimos acordes. Las que se piden en los exámenes son cinco.
Las cadencias
Una cadencia es el final de una frase o de una sección, y se reconoce por sus dos últimos acordes. Las que se piden en los exámenes son cinco.
La cadencia perfecta (o auténtica) es V – I, los dos en estado fundamental y con la tónica en la voz más aguda: el final más conclusivo. La imperfecta también es V – I, pero con algún acorde invertido o sin la tónica arriba. La plagal es IV – I, el «amén» de los himnos. La semicadencia acaba en el V, como una pregunta. La rota es V – VI, que engaña al oído cuando esperaba el I.
Lo que dice Piston de la cadencia auténtica
Piston considera las fórmulas cadenciales las más importantes de todas, porque marcan los puntos de respiración, confirman la tonalidad y dan coherencia a la forma. Y señala que han mantenido su validez durante toda la práctica común.
La fórmula V–I se amplía con los acordes que la preparan: el II o el IV delante, y el seis-cuatro cadencial para anunciarla. Así, II⁶–I⁶₄–V–I o IV–I⁶₄–V–I resultan muy fuertes. Para Piston, la perfecta exige dominante y tónica en estado fundamental y la tónica en el soprano al final; con la 3ª en el soprano o con el V invertido, la conclusión es menor.
Otras cadencias que conviene conocer
La cadencia frigia es una semicadencia del modo menor: IV⁶–V, con el bajo bajando un semitono, de Fa a Mi en La menor. Tiene un sabor muy característico y es frecuente en la música barroca.
Las cadencias se agrupan además por su efecto: conclusivas, las que pueden acabar una obra (perfecta, plagal), y suspensivas, las que dejan la frase abierta (semicadencia, rota). La plagal suele aparecer como confirmación después de una perfecta, a modo de cierre tranquilo.